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Un cuento sobre el éxito

Voy a comenzar este post contando un cuento:

Érase una vez una chica que se pasaba la vida soñando con una vida mejor. Tenía alrededor de 25 años y nunca había viajado. No había terminado sus estudios, lo que la frustraba mucho, y tenía un trabajo que detestaba poniendo copas en un bar de su barrio. Barrio del que nunca salia ya que no tenía tiempo al trabajabar 12 horas al día. Cada mes, al recibir su nómina, debía entregarla casi por completo a sus padres, porque les hacía falta. 

Tenía ataques de ansiedad, mucho estrés y una depresión diagnosticada. Su novio la animaba diciéndole que dentro de poco se acabaría la mala racha, pero parecía que nunca lo hacía.

Un día en el que salió a tomar algo con unas amigas, la notaron muy triste, y ella les explicó su problema. Entonces, una de ellas le dijo que tenía la solución: Iban a abrir un nuevo restaurante de lujo y estaban buscando barmans. El salario era muy decente, los horarios muy flexibles, y la empresa se encargaba del alojamiento. Además, se podía ir ascendiendo dentro de la empresa si se tenía buena actitud y se trabajaba bien. El único contra era que el restaurante estaba en la otra punta del país.

A nuestra protagonista se le iluminaron los ojos. Poder empezar de cero en una empresa nueva, con buenas condiciones salariales y poder ascender y hacerse chef, que era lo que de verdad quería, y en otra ciudad mucho más grande, llena de posibilidades y en la que nadie la conocía.

A la mañana siguiente, llamó a la persona encargada de la contratación y tuvieron una entrevista telefónica. Al final de la llamada, le confirmaron que estaba seleccionada y nuestra protagonista no se lo podía creer. Se puso a llorar de emoción y no sabía a quién contárselo primero.

Sus padres, que estaban en casa, se alegraron por ella, pero a la vez estaban tristes porque se iba lejos -Es verdad, me voy a alejar de mis padres a los que tanto quiero- pensó ella.

Después llamó a su novio, que se quedó callado, y cuando por fin se decidió a decirle qué le parecía, estaba molesto porque seguro que viviendo una vida tan ajetreada y emocionante ya no iba a querer más estar con él, y no podría soportar esa idea, así que si ella decidía irse, lo mejor era que cortaran -Uf, yo no me puedo imaginar la vida sin mi novio, ¿¡qué va a ser de mi sin él!?

Se pasó la noche dándole vueltas, sin saber qué hacer, no podía dormir. Era la decisión más complicada a la que había tenido que hacer frente jamás. Tardó en dar una respuesta varios días, porque realmente no sabía que hacer. Al final, cansad de tanto llorar y llorar, decidió rechazar la oferta. Al fin y al cabo, poner copas en su barrio no estaba tan mal, ¿verdad?

Este cuento no refleja ningún caso en concreto, sino varios, de personas muy cercanas a mi. Estoy cansada de escuchar a la gente que se queja porque no les gusta su vida, pero que no hacen nada por solucionarlo. La gente que se conforma con lo que tiene, por miedo a equivocarse. Por miedo al éxito.

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Aquí va mi reflexión: Hay que atreverse a equivocarse. No pasa nada. Si te caes, te levantas y no miras atrás. Seguro que aprendes a caminar con más firmeza. Desde luego, el que no se arriesga nunca va a conseguir llevar la vida que quiere, eso está claro. Si no haces nada por cambiar tu situación, solo esperar a que todo cambie, nada va a cambiar, como mucho, lo hará para peor.

Más vale aprender de un error cometido, que quedarse con la duda de qué hubiera pasado si… Los que-hubiera-pasado-si no nos llevan a ningún sitio.Por ello, si de verdad quieres tener una vida exitosa, cierra los ojos y visualiza cómo quieres que sea tu vida. A partir de ese momento, piensa en todas las medidas que tienes que tomar para conseguir que eso suceda, y si se te presenta alguna oportunidad que te acerque más a esa vida con la que sueñas jamás, bajo ningún concepto, le digas que no.

Espero que te haya gustado este post, si es así, déjamelo en comentarios o por mis redes sociales (facebook o instagram)

Un besito y hasta dentro de muy poquito

XOXO, ANGIE