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Mi 2016 y cómo se presenta el 2017

Mi año 2016 ha sido uno de los más intensos, si no el que más, de mi vida hasta ahora. Ha pasado de todo.

He tenido la oportunidad de viajar muchísimo y, lo mejor de todo, la mayoría de las veces sin planificarlo, sino que los viajes han venido a mí. He podido ir a Londres dos veces, Barcelona otras dos veces, Ibiza y Formentera, e incluso he vivido en Málaga y en Tenerife.

Esa es otra de las cosas que han marcado mi año, y es que me he mudado ni más ni menos que 4 veces de casa. Una locura. Aunque una de las cosas buenas que me ha aportado eso ha sido darme cuenta de la cantidad de cosas que tengo y que realmente no necesito. Muchas veces acumulamos por el simple hecho de acumular. Una de las primeras tareas que he hecho este año ha sido deshacerme de trastos. He llenado varias bolsas de ropa para donar, he llevado libros a la biblioteca municipal y he tirado aquello que ya era inservible. Y la verdad es que me he sentido muy bien conmigo misma después de hacerlo. Tengo intención de, una vez cada cierto tiempo, hacer limpieza general y volver a vaciar mi espacio vital para hacer sitio para cosas nuevas.

Quizás el hecho que más ha causado un impacto en mi año, y en toda mi vida presente y futura, es que he cambiado de profesión. He dado un cambio radical. Todavía es pronto para decir públicamente de qué se trata, pero lo haré cuando llegue el momento, prometido. Estoy muy contenta por ello porque se trata, por primera vez en mi vida, de un trabajo que me hace realmente feliz, y creo que es algo muy pero que muy importante.

En el 2016 además he conocido a gente maravillosa, que ha entrado en mi vida pisando fuerte y que espero que se quede para siempre. Gente de toda España y de parte del extranjero. Gente de la que suma, y no resta.

El 2017 se presenta agitado también. Si todo va bien, dentro de unas semanas me vuelvo a mudar, pero esta vez cambio de país. Me da un poco de vértigo, y a la vez estoy muy emocionada. Creo que los cambios son buenos y son un símbolo de oportunidades que llegan. No quiero crearme muchos pájaros en la cabeza porque todavía no tengo todo bien atado, pero no podría hacerme más feliz la idea de todos estos cambios buenos que están por venir.

También siento que he cambiado yo. Se trata de pequeños avances que se han ido dando a lo largo de todo el año. Detalles que hacen ver que algo está cambiando. Un ejemplo de ello es que he dejado de morderme las uñas. Puede parecer una tontería, pero para una persona que se mordía las uñas desde hace cerca de 20 años, es un gran logro. Es casi como dejar de fumar, parece imposible, pero se puede hacer.

Esto lo he conseguido porque he entendido que tengo que ser un poco más egoísta, y más generosa conmigo misma. Siempre he antepuesto a los demás a mí, y eso no puede ser. Como siempre dice mi madre, “la generosidad empieza con uno mismo”, y es verdad. He aprendido que tengo que dedicarme tiempo todos los días. Cuidarme, comer bien, practicar deporte, sentarme tranquilamente a leer un buen libro con una taza de café y una vela, salir de fiesta con mis amigos, y sobre todo, no dar explicaciones a nadie.

Al fin y al cabo la vida es una, y estamos sólo una vez en el mundo, y es una pena desperdiciar la gran oportunidad que se nos ha dado de vivir una vida de la que nos sintamos orgullosos.

Ese es mi lema ahora: Vivo una vida de la que me siento orgullosa.

Dejo ya de desvariar, que no quiero dar mucho la chapa. Me he propuesto retomar el blog de manera seria y publicar contenido de manera constante. A veces serán manualidades, otras viajes, recetas y otras veces simplemente reflexiones que me apetezca compartir.

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Un besito y hasta dentro de muy poquito

XOXO, ANGIE