En una carrera popular

Ser feliz, superar metas y otros desvaríos

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No estaba segura de subir este post. Desde que empecé el blog tuve claro que no iba a mezclar mi vida personal con esta afición, pero a veces es difícil no hacerlo. La elección de los post que voy subiendo siempre tiene, de una u otra forma, una relación con el momento personal en el que me encuentro. Soy humana, y me cuesta separar las cosas.

En esta ocasión se me ocurrió hablaros de la felicidad. Puede parecer algo demasiado metafísico y profundo como para hablar de ello en un blog basado en la temática DIY, pero es algo que a mí me importa muchísimo, y pienso que es algo que debemos tener presente todos en cada momento de nuestra existencia.

Hace unas semanas decidí tomar una serie de decisiones en mi vida, pegarle algunos cambios, porque me había dado cuenta de que no era feliz con el ritmo que estaba llevando. Entre otras cosas, he superado el hecho de que una de las personas que más quiero en el mundo nos dejara, lo que ha sido un golpe durísimo tanto para mí como para mi familia. Aparte de esto, que por supuesto es lo más fuerte que me podría pasar, han sucedido otros hechos que me hicieran dar un golpe sobre la mesa y tomar determinaciones.

Al fin y al cabo, la vida es muy breve, en cualquier momento se nos puede ir de las manos. Aunque es cierto que hay que pensar en el futuro, ahorrar, pensar en montar una familia, etc., hay que disfrutar el momento, y hacer cosas que nos hagan sentir felices y orgullosos de nosotros mismos.

Una de esas cosas que decidí hacer fue montar este blog. Puede parecer una tontería, una cosa banal que no tiene nada de importante, pero para mí no es así. Tenía muchas ganas de empezar este blog, de expresarme, de mostrar al mundo las ideas que se me pasaban por la cabeza. Decidirme a hacerlo no fue algo sencillo, especialmente por el hecho de exponerme al ojo público, que cualquier persona esté en su derecho de opinar para bien o para mal. Incluso de criticar y juzgar.

Pero al final me armé de valor y lo hice. Y me siento orgullosa. Soy consciente de que no es perfecto, de que tengo muchísimas cosas que mejorar y de que hay miles de blogs mucho mejores que este, peo es mío. Lo he trabajado yo, y eso no me lo puede quitar nadie. A día de hoy he recibido respuestas muy positivas, tanto de la gente que conozco como de perfectos desconocidos que me leen todas las semanas e incluso están pendientes de todo lo que voy subiendo a Instagram. Para mí es muy gratificante que la gente se interese y le guste lo que hago.

Otra de las cosas que decidí hacer fue volver a correr. Yo siempre he hecho mucho deporte, desde que tengo uso de razón. No es que sea buena, pero me relaja mucho y me hace sentir mejor. Creo que no lo he comentado nunca, pero tengo asma, por lo que me es muy difícil controlar la respiración en determinados ambientes. No es una excusa, lo sé, hay millones de personas con asma también que hacen deporte y no les importa, pero es cierto que aprender a respirar bien es una necesidad diez veces más importante que para una persona que no tiene este problema.

Por ello, hace un par de meses me decidí a correr de otra manera. No tanto de una manera desordenada, algún que otro día a la semana, recorriendo una distancia corriendo y otra andando como había hecho hasta ahora, sino que me puse metas. Empecé corriendo 5 kilómetros sin parar. Es decir, establecí recorridos que podía hacer y que duraban 5 kilómetros y me obligaba  a hacerlos por completo corriendo. Por supuesto las primeras veces no lo conseguí, pero al cabo de las semanas lo hice, y me sentí muy buen. Después fui aumentando el recorrido a 6 kilómetros, después 7 y después 8. Cada vez un poquito más. En el momento en que estoy redactando este artículo, soy capaz de correr 10 kilómetros.

A principios de mes llegó un folleto a mi buzón que hizo que me temblaran las piernas: organizaban una carrera popular de 8 kilómetros en mi barrio. Esta era mi oportunidad de demostrarle al mundo y a mí misma que esta chica que nunca ha sido especialmente buena en los deportes y que tiene asma puede correr una carrera de 8 kilómetros, y hacerlo bien.

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Y lo hice. Corrí la carrera y lo hice bien. Está claro que lo podía haber hecho mucho mejor, pero no importa, pretendo ir superándome poco a poco. Me asfixié en un tramo del recorrido, pero seguí hacia delante e incluso en los últimos 200 metros hice un sprint. Cuando vi la clasificación final comprobé que estaba en la primera mitad de la tabla, no me lo podía creer.

Hay mas cosas dentro de mi lista de determinaciones a tomar, pero no las quiero comentar todavía. Hay cosas que es mejor contarlas cuando ya hayan pasado, pero os daré una pincelada de algunos de los proyectos en los que me he visto inmersa en las últimas semanas y que se deben a mi cambio de actitud en general:

  • En breve me veréis en la televisión nacional.
  • He grabado un video promocional para un proyecto empresarial que podrá verse en Internet (nada que ver con lo mencionado en el punto anterior).
  • Tengo planeados para este año 2015 tres viajes dentro del territorio nacional y dos fuera de nuestras fronteras.

Espero que este post haya servido de inspiración para que alguien tome decisiones en su vida que le acerquen a la persona que quiere ser. Os dejo con una frase que leí hace tiempo y que a mí personalmente me marcó mucho: “No es malo cambiar de carrera, no es malo volver a casa de los padres cuando ya te habías independizado, no es malo dejar a una pareja. No hay nada peor que sostener una mala decisión”.

 

XOXO, ANGIE